Quiénes somos

¿Qué es la CONFAR?

La Conferencia Argentina de Religiosas y Religiosos es una entidad de bien público sin fines de lucro. Es también un organismo de derecho Pontificio, y miembro de la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR). Su sigla es CONFAR.

¿Cuál es su fin?

El fin de CONFAR es animar y promover, dentro del ámbito del país, a la vida religiosa inserta en la misión eclesial, en espíritu de comunión, búsqueda y participación fraterna y constante.

¿Cuáles son sus objetivos?

  • Procurar el mutuo conocimiento y la comunión entre todos los Institutos Religiosos y las Sociedades de Vida Apostólica.
  • Crear el espacio para compartir las experiencias de vida, para tratar los asuntos comunes, y para estudiar posibles soluciones a las necesidades relacionadas con la vida religiosa.
  • Aunar esfuerzos y promover el espíritu de colaboración para conseguir los objetivos de la Conferencia, salvaguardando la autonomía, el carácter y el espíritu propio de cada Instituto.
  • Profundizar y hacer conocer, mediante la investigación y la reflexión teológica, la naturaleza de la vida religiosa y su misión en la Iglesia, en conformidad con el Magisterio.
  • Animar a las Superioras y a los Superiores Mayores en el servicio que deben prestar a sus propias Congregaciones.
  • Establecer y fomentar relaciones, coordinar y cooperar principalmente con las siguientes instituciones eclesiales y religiosas: CIVCSA, CLAR, CEA, USG y UISG y otras instancias de Vida Consagrada.
  • Brindar orientaciones y asesoramiento, promoviendo diversas actividades y organizando centros de formación. Además de la participación en misiones y apostolados a nivel nacional e internacional.

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Un poco de historia…

En 2004 se cumplieron 50 años de un camino consolidado, de integración, interacción y comunión entre los Institutos de Vida Consagrada, Institutos Religiosos (órdenes y congregaciones) y Sociedades de Vida Apostólica presentes en el país. La Conferencia Argentina de Religiosas y Religiosos (CONFAR), nació en 1996 como la expresión lograda de un largo camino de comunión que ve unidas todos los componentes de la Vida Religiosa femenina y masculina en la Argentina.

La Vida Religiosa se encuentra presente en estas tierras desde el siglo XVI, a partir de la colonización del continente americano, con la llegada de las grandes órdenes (Franciscanos, Dominicos, Mercedarios, Agustinos y Jesuitas). Se afianzó sobre todo entre 1800 y 1900, sumando una fuerza evangelizadora y de promoción humana y cristiana que incide directamente en la cultura y en la historia de la Argentina.

A partir de 1954, la Vida Religiosa en sus distintas expresiones emprende un camino intercongregacional que, sin estar exento de pruebas y dificultades, sale fortalecido y renovado. Desde entonces, algunas congregaciones femeninas se organizaron dando vida al Consejo de Superiores Mayores Religiosas (COSMARAS), que en 1971 se denominará Conferencia Argentina de Religiosas (CONFER).

Mientras tanto, los religiosos también constituyen el primer Consejo de Superiores Mayores Religiosos de la República Argentina (CSMR), y desde 1970, la Confederación Argentina de Religiosos (CAR). Todo derivó en la consignada creación, en 1996, de la CONFAR (Conferencia Argentina de Religiosas y Religiosos), que tiene como fin animar, promover y coordinar la vida religiosa inserta en la misión eclesial, dentro del ámbito del país, en espíritu de comunión, búsqueda y participación.

Los más de 50 años de camino intercongregacional, constituyen el mejor atestado y legado de amor, esfuerzo, tenacidad, perseverancia y fidelidad de tantas hermanas consagradas y hermanos consagrados que, desde su testimonio, ciertamente han sido y siguen siendo profetas de comunión y unidad, en un mundo lacerado por las discordias y divisiones.

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Cantamos nuestra vida

(enunciado del CD, con motivo de los 50 años de Confar)

En el intento de recoger la vida compartida en estos 50 años de camino intercongregacional, la memoria se ha ido agolpando en nuestros corazones para volverse sabiduría y experiencia de vida. Nada se ha perdido, “todo está clavado en la memoria”. Y, si algo nos acompañó en cada momento, es el CANTO, esos Salmos autóctonos surgidos de los dolores y esperanzas, incertidumbres y certezas, en medio de las cuales fuimos haciendo el camino de seguimiento a Jesús, al servicio del Reino y del hombre nuevo.

Este sencillo CD, fruto generoso de dones y talentos de mujeres y varones que -desde la libertad de la creación y el amor- grabaron sus voces, pensamientos y sentimientos. Contiene temas que “dicen” y “seguirán diciendo” nuestra opción por la vida y la invitación a cantarla y celebrarla.

Agradecemos de corazón a: Teresa Parodi, por regalarnos en este poema -nacido de su alma de mujer valiente, protagonista, creíble- su canto que, como ese cielo que compartimos, es siempre un pacto de humanidad y amor.
A Guillermina Beccar Varela, que con ese sentimiento profundo que se le adivina en la voz y su cariño por todo lo nuestro, interpreta los versos de Mamerto Menapace, nacidos de la escucha, en el silencio profundo, a Dios y al hombre.
A Carlos Saracini, hermano de corazón musiquero; “sus sueños van prendidos con la vida”, por eso nos contagia sus convicciones y entusiasma.
A Raúl Canali, por compartimos su vivencia de caminante-peregrino junto al Pueblo. A nuestras Hnas. Carmelitas de Caucete, mujeres en camino, con una fuerte experiencia de contemplación entre los pobres, en medio del Pueblo; y a las Hnas. Misioneras Diocesanas, mujeres en misión. Gracias por las canciones tan poéticas y reales, sencillas, artísticas y espirituales de Eduardo Meana. A Julián Zini, cuyos versos nos hacen sintonizar con la cultura del Pueblo y el Reino. A Adriana Blanco, Roberto Ovejero y Mario Boffil, que sumaron su música y a los intérpretes: Silvia Fernández, Rosita Leiva, Roberto Ovejero y Francisco Buscaglia.

Y un gracias enorme a Germán Pravia. Sin su tiempo, esfuerzo y dedicación no hubiéramos logrado la producción de este CD. Su canto, el himno de los 50 años, es una nueva apuesta a seguir en camino y al CAMINO en fidelidad no claudicada, convencidos, perseverantes en medio del Pueblo, haciendo del Reino nuestro Proyecto.

¡Sigamos cantando la vida! ¡No nos quedemos sin el fuego!

GRACIAS a todas y todos por sumarse a este canto.

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“Aún seguimos”, tema musical compuesto para celebrar los 50 años de Confar:


Escuchar CD completo